Cruceiro e igrexa de Xirazga
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Cruceiro e igrexa de Xirazga

Cruceiro

Fronte á igrexa de Xirazga érguese un gran cruceiro, obra do canteiro e escultor cotobadés da parroquia de Aguasantas, Xosé Cerviño García, tamén coñecido como Pepe da Pena (1843-1922). Labrouno no ano 1896 e sendo párroco Manuel Carballal, como consta no pedestal.

            Non achamos ningún texto de don Antonio que fale deste cruceiro, nin tampouco de Xirazga, pero seguro que oíra falar del. Ten varios textos sobre estes monumentos e tamén se refire algunhas veces ao seu paisano Xosé Cerviño, pois Famelga, a menos dun quilómetro da súa casa e a onde foi á escola, é unha das aldeas de Aguasantas.

            No concello de Cotobade, Pepe da Pena deixou varias obras, como o cruceiro de Barreiros, na parroquia de Loureiro, actualmente desaparecido, ao que don Antonio dedicou un artigo en 1960.

 

NAS PALABRAS DE ANTONIO FRAGUAS

            Entre un robledal con monte bajo y agros de labor, oyendo el canto del gallo y el ronco decir del río cuando va en crecida, presidía el camino un esbelto crucero, conocido, por el lugar de emplazamiento, con el nombre de Cruceiro de Barreiros

            Todos los que pasaban por el Rabistel, por delante de la Cruz, volvían suplicantes la vista al Cristo que por devoción de Bernando García levantara allí, en los caminos de Vilalén y Liquiña, el artista Cerviño de Aguasantas…

            No pudo buscar mejor artista para dar al granito la expresión atenta y comunicativa del dolor, tan profunda y solemne, que cautiva al caminante. No sabemos nada del encargo de la obra, hecho sin regateos, por su condición de mecenas…

            Dos o tres generaciones pasaron y rezaron delante del crucero. Mas una tarde de viento frío, prolegómenos del invierno, trajo, monte abajo, unos troncos de roble. Todos se comportaron a gusto del dueño que los despachaba por la pendiente, todos, menos uno, que, desmandado, fue a caer sobre el crucero, sin dejar de aquella obra de arte otra cosa que las escaleras cubiertas de musgo y el bajo pedestal con la inscripción y el peto mutilado. Así acabó aquella referencia de la infancia envuelta en la serie sinfónica de los recuerdos veraces que constituyen agradables vivencias.

(“El crucero de Barreiros”, Lar. Revista de la Asociación Gallega de Beneficencia y Mutualidad, Bos Aires, abril-agosto de 1960).